La hermana de Jéssica dice que el joven "tenía preparado el asesinato"

«Hay mucho que escribir en estas páginas en blanco/Escríbelas tú con letras llovidas desde el cielo/Siempre leeremos tus palabras y los niños sabrán de tus verdades.../Que no es culpable la persona a la que han arrancado la vida, sino la que egoístamente les ha dejado solos». El poema sin dueño conocido coronaba ayer el mural sobre la vida de Jéssica, la joven holandesa que murió en Fuensalida, a las puertas de la Audiencia Provincial. El panel se abría anunciando el juicio y denunciando que Jéssica «fue brutalmente asesinada» por su pareja tras recibir «25 puñaladas» y «fue degollada dos veces en presencia de sus hijos». El pequeño altar que levantó ayer su familia impresionó a muchos toledanos y turistas, pero la escena más impactante se la llevó la abuela de la joven, vestida de luto, que permaneció tres horas en la entrada de la Audiencia y no paró de relatar lo sucedido.

La elección del jurado popular se alargó toda la mañana, lo que obligó a permanecer en la calle a la abuela, el padre, la tía y la hermana de Jéssica, a los periodistas y a la familia del acusado, que a primera hora se mantuvo a unos metros de distancia de la Audiencia por la tensión de la situación. La espera motivó ciertas incomodidades por las altas temperaturas y, sobre todo, porque normalmente las personas que asisten a un juicio esperan a las puertas de la Sala el inicio de la sesión.

Las declaraciones. La familia de Jéssica atendió a la prensa con la misma cortesía que lo lleva haciendo desde que se produjo el crimen. La abuela no pudo reprimir la indignación y comentó a gritos que el acusado era «un maltratador» y aseguró que «su padre también lo era». No comprende cómo el joven «pudo matar a una madre que tiene tres niños pequeños». Incluso comentó que los niños, de cuatro, dos años y ocho meses, y cinco meses en 2007, «se han quitado el apellido de su padre porque no quieren saber nada de él».

Al respecto, la anciana relató que los hijos de Jéssica «se aterrorizan cada vez que ven un cuchillo», ya que presenciaron la agresión aquella tarde, tal y como sostienen las acusaciones.

Sin embargo, reconoció que se habían producido malos tratos anteriormente y que «se pegaban entre los dos, pero esto pasaba porque él hacía lo que le daba la gana».

La hermana de la fallecida, Paloma Spits, aseguró, como ha hecho en anteriores ocasiones, que el acusado «tenía preparado» el asesinato de Jéssica semanas antes e incluso insistió en que podía haber sucedido durante las vacaciones de la pareja en la costa. Además, denunció públicamente que el joven «intentó atropellar a su hermana con el coche».

Por otro lado, Paloma Spits ha mantenido a lo largo de estos días que su hermana había solicitado una orden de protección, que figura en la denuncia de la Guardia Civil y ha reconocido su disconformidad con la postura del Ministerio Fiscal porque entiende que ha asumido la versión del acusado.

 

El jurado declara culpable a Antonio del homicidio de Jessica en Fuensalida

 

Paloma Spits se le vino abajo la entereza que ha mantenido durante el juicio cuando escuchó a la abogada de la acusación particular explicarle fuera de la Sala lo que había manifestado el portavoz del jurado un tanto atropellado. Los nueve miembros, siete mujeres y dos hombres, alcanzaron un veredicto en un par de horas y han declarado a Antonio M. V. culpable de homicidido. Paloma y el resto de familiares esperaban que la Justicia condenase al procesado por un asesinato, pero aún así se limpiaron las lágrimas y volvieron a pasar a la Sala para escuchar las peticiones de pena de las partes.

El Ministerio Fiscal y las acusaciones solicitaron que se le imponga 15 años de prisión, la pena máxima por haber matado a Jessica con un cuchillo la tarde del 31 de julio de 2007, pero la defensa propuso diez años y supo sacar de quicio a Paloma y a los suyos cuando comentó su oposición a la privación de la patria potestad de los tres hijos de la pareja porque aseguró: «Bastante tienen que se han quedado sin madre y no les vamos a dejar sin padre». Esta frase provocó la indignación de una de las familiares de Jessica que gritó que Antonio «les ha quitado a su madre». Una salida de tono esperada por la abogada para adornar su petición y dar por hecho que la familia de Jessica se guía por un importante «ánimo de venganza» que puede tener «una repercusión negativa en los niños».

El juez levantó la sesión sin que la familia del procesado apareciera, pero al escuchar sus últimas palabras, Paloma, hermana de la víctima, su padre, y otros familiares insultaron al acusado y le aseguraron que sus hijos nunca le iban a querer mientras se cruzaban con el padre y las dos hermanas de Antonio, que entraron en la sala al instante de levantarse la sesión. Los agentes de la Guardia Civil acompañaron a los familiares de Jessica a la puerta de entrada, que se quedaron apiñados consolando a Paloma. «Yo creía que se iba a hacer justicia, pero ya veo que no», es lo único que le pudo decir a la prensa en medio de un intenso llanto.

Otros toledanos que pasaban en ese momento cerca de la Audiencia se sumaron a los gritos de condena para el acusado mientras éste abandonaba la Audiencia Provincial en el vehículo de la Guardia Civil.

La sesión. El jurado valoró también las circunstancias agravantes de parentesco y de superioridad y las atenuantes de confesión y de arrebato. Además, mantuvieron que los hijos de la pareja no estuvieron presentes durante el crimen, como han mantenido las acusaciones durante la vista por las pequeñas manchas de sangre en la ropa de los dos mayores y las expresiones de los críos que recogieron algunos testigos.

Para el Ministerio Fiscal, las agravantes señaladas «tienen mayor peso» que las atenuantes aunque empaten en número, motivo por el cual mantuvo la petición de quince años de prisión y una indemnización de 540.910 euros, 90.000 para Juana Escolar, la madre de Jessica, y el resto para sus hijos.

Sobre la retirada de la patria potestad al procesado no quiso pronunciarse porque reconoció que se trataba de un asunto civil, pero destacó que los niños no habían estado presentes en la escena.

Por su parte, la acusación particular inició su turno de palabra manifestando su discrepancia con la calificación, solicitó 15 años de prisión para Antonio y exigió la retirada de la patria potestad. La misma postura adoptó la acusación popular, representada por un letrado de la Junta. Comentó la posibilidad de elevar un recurso de apelación al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha porque considera que los hechos debían haberse calificado como un asesinato y argumentó durante un buen rato la necesidad de privar al procesado de la patria potestad porque hay que mirar «por el interés» y el bien de estos tres pequeños, que tenían cuatro años, dos años y cinco meses cuando ocurrió esta trágica muerte.

El jurado no ha tenido en cuenta las tesis de las acusaciones, quesolicitaban treinta años de cárcel por un asesinato relacionado con un caso de violencia doméstica. No creen que Antonio llegase esa tarde a su domicilio con ánimo de matar a su pareja, pero sí que en el momento de la discusión terminó cogiendo un cuchillo y la apuñaló en varias ocasiones, ya que el cuerpo de la joven de 26 años presentaba 30 heridas inciso contusas y tres puñaladas de profundidad en el tórax.

Por último, la abogada de la defensa se vio obligada a modificar sus conclusiones definitivas, en las que solicitaba sólo cinco años de cárcel porque consideraba que Antonio había actuado en legítima defensa y se encontraba con sus facultades mentales mermadas durante la agresión. Esta parte ha mantenido durante todo el juicio que Jessica era una persona violenta y con problemas mentales y que ella inició la agresión aquella tarde pinchando superficialmente con el cuchillo a Antonio en el abdomen y en una pierna. Sin embargo, al ser declarado responsable de un homicidio no le quedó más remedio que proponer diez años de prisión, la pena mínima para este delito.

el juicio. La Audiencia Provicial ha celebrado esta vista durante toda la semana. Se inició con la declaración del acusado, que mostró su arrepentimiento, pero comentó los conflictos de pareja y dibujó a una víctima desequilibrada que interponía denuncias falsas contra él. Los vecinos relataron lo que vieron, uno de ellos incluso llegó a escuchar los gritos de Jessica diciendo que su pareja la estaba matando, y las familias de ambos destaparon un sinfín de problemas de infidelidades de ambos, de denuncias por agresiones y otras muchas problemáticas.

Las partes han puesto en la balanza el asesinato y el homicidio durante todas las sesiones. Todos han intentando inclinarla, pero al final el argumento de los malos tratos se ha quedado a medio gas.