Laura Cerna, en la Feria de Sevilla, 2009
Laura Cerna, en la Feria de Sevilla, 2009

 

Sandra Cerna es la madre de Laura Cerna. Su cuerpo tiene la apariencia frágil de una mujer de 72 años, pero la fortaleza de una madre herida. Su hija murió en Sevilla de la forma más cruel posible. Su asesino la descuartizó, metió sus pedazos en una maleta y una bolsa, y la arrojó al Guadalquivir. "Mi hija vino a estudiar español por tres meses, le prorrogaron la beca otros tres meses más y se quedó a vivir aquí porque se sentía feliz en esta tierra", bajo la que yace enterrada.
Laura Cerna murió con 49 años. En Sevilla era profesora de inglés. Después de seis años, las cosas le estababan yendo bien. Tenía alumnos, su hijo había venido a Sevilla a vivir con ella... Con 40 años, Laura vivía en Nueva York, donde tenía una empresa dedicada al negocio inmobiliario. Dejó Nueva York y se fue a Florida. Empezó a estudiar en la Universidad. Y le salió la oportunidad de cruzar el Atlántico para estudiar español en Sevilla.
El juicio por la muerte de Laura Cerna debía haberse celebrado este otoño. Aún no tiene fecha. La familia espera que pueda celebrarse en los primeros meses de 2012. "Más demoras no, por favor", ruega Sandra, que mira a su nieto Michael, 28 años, hijo de Laura y, como ella, sevillano de adopción. "Esto tiene que terminar, el chico tiene que vivir su vida y descansar" del infierno que ha vivido desde aquel fatídico 30 de agosto.
La última vez que Sandra habló con su hija, la única mujer entre los cuatro hijos del matrimonio, fue el 26 de agosto de 2010. Ella estaba en la República Checa. En unos días volvería a Sevilla. "Llamarla a la República Checa salía muy caro, así que dejé pasar unos días. La volví a llamar el 29, que era domingo, pensé que ya estaría en Sevilla. Salía el buzón de voz de Orange... Estará con los amigos, pensé. Y la llamé el lunes, y el martes...". Y el buzón de voz seguía respondiendo las llamadas que se le hacían a Laura. "Me puse en contacto con Michael -su nieto, el hijo de Laura, que desde hacía dos años vivía con su madre en Sevilla- y me dijo que estaba desaparecida", recuerda Sandra, con un nudo en la garganta y los ojos brillantes por las lágrimas.
'Era ella, delante de mí, con su sonrisa'
La mujer habla despacio. No tiene que recordar, porque nunca ha olvidado. "Un día me desperté sobresaltada y la ví. Con su sonrisa de siempre. Delante de mi. Era ella. Sentí paz... Yo nunca había creído en esas cosas... ". A la mujer le cuesta explicar lo que sintió. "A los cinco minutos sonó el teléfono. Era él", dice y señala a Michael, al que también le brillan los ojos al recordarlo. "Me dijo que la Policía lo había llamado porque quería tomarle una muestra de DNA". Lo dice en inglés. Cuenta que quiso tranquilizarlo. Ella ha sido, hasta que se jubiló, abogada en EEUU. Le explicó que sería algo rutinario... "Pero yo sabía que eso es por que habían encontrado algo. Y así era. Me lo soltó como se lo soltaron a él. De sopetón".
No tiene que dar los detalles. Después de 15 meses, son de sobra conocidos. La mujer está en Sevilla para preparar el juicio sin fecha por la muerte de su hija. Aprovecha para entrevistarse con su abogado, que la mantiene perfectamente informada de todo. Intenta hacer lo mismo con el fiscal que lleva el caso, pero éste no la recibe. Y también se ha reunido, fuera del objetivo de las cámaras, con los padres de Marta del Castillo, a los que tiene por un ejemplo de entereza. Y llevará flores a la tumba de su hija en el cementerio de San Fernando.
"He investigado muchos crímenes por mi profesión y no entiendo cómo se han hecho algunas cosas en relación con la muerte de mi hija", dice. "El monstruo -siempre llama así a Antonio Gordillo, el acusado por la muerte de Laura- fue a buscar a un amigo para pedirle el coche prestado para tirar la maleta. El amigo le dijo que no y fue a la Policía a contar lo que el otro le había dicho que había hecho". La Policía no le hizo caso. Al final accedieron a poner vigilancia en la vivienda. "Pero yo tengo los reportes de todas las declaraciones y todas las actuaciones", aprieta el cartapacio contra su pecho. "Y no he visto los informes policiales de esa vigilancia. Ni los reportes de haber hablado con los vecinos de la vivienda donde ocurrió todo", en el barrio del Tiro de Línea.
No quiere cargar las tintas contra la Policía. "Sí, al monstruo lo tienen preso. Pero la evidencia, la prueba de evidencia es muy importante. La maleta donde encontraron a mi hija la tiraron. A los vecinos, en su momento, no les preguntaron... Si hubo una pelea o algo, alguien debió oirlo... ¿O nos creemos lo que él dice de que mi hija, que era así -señala la estatura de una chica menuda- lo atacó a él?".
Agresión sexual, asesinato y profanación de cadáveres
El fiscal pide para Antonio Gordillo 25 años de cárcel por asesinato. La acusación particular, que ejerce la familia de Laura, otros cinco por agresión sexual y cinco meses por profanación de cadáveres, además de casi medio millón de euros en indemnizaciones. La defensa sólo reconoce el delito de profanación de cadáveres.
Las leyes y la Justicia no son iguales en EEUU y en España. "Lo sé y lo respeto. Pero no me voy a conformar con que a este monstruo lo condenen a 15 años por homicidio, no. Nosotros vamos a demostrar que hubo ensañamiento, que se ensañó con mi hija. A lo mejor las leyes son más permisivas aquí que en mi país; pero, por lo menos, que se apliquen y se cumplan". Vuelve sobre Marta. Y recuerda a Sandra Palo. Y a Mari Luz Cortés... El acusado de la muerte de su hija había vulnerado la libertad provisional en que se encontraba cuando ocurrieron los hechos. No debía estar en la calle, dice.
Sandra Cerna no entiende muchas cosas. Ha visto los interrogatorios del juicio de Marta del Castillo y teme que la falta de diligencia en la investigación del caso de su hija se traduzca en impunidad. "Estas cosas no pueden pasar".
Cuando todo acabe, explica Sandra, la familia exhumará los restos de Laura para cumplir su último deseo. Cuando murió, su hijo Michael se cambió de domicilio. No podía seguir allí. "Entre las cosas de Laura encontró una carta suya". Y entre las cosas que Laura decía en esa carta, explicaba que, si alguna vez le ocurría algo, quería que sus restos fueran incinerados. "Lo haremos. Pero no ahora, sino cuando todo acabe.No podemos permitirnos ahora una emoción adicional".

 

 

El jurado halla culpable por unanimidad a Antonio Gordillo del asesinato de Laura Cerna

 

El fiscal y las acusaciones han tenido que rebajar la pena a 20 años al no apreciarse la agravante de ensañamiento

 

Culpable de asesinato. Ese es el veredicto emitido hoy día 19/04/2012por el jurado popular que ha juzgado esta semana a Antonio Gordillo, el acusado de matar y descuartizar a Laura Cerna. El jurado, en cambio, no ha apreciado la agravante de ensañamiento ni el delito de profanación de cadáver, lo que ha obligado al fiscal y a las acusaciones particulares a rebajar la pena que solicitan de 25 a 20 años. Tampoco han considerado probado la existencia de atenuantes para rebajarle la condena como la enajenación mental. Al final de la vista, la familia de Laura se dirigió a Gordillo con un retrato de Laura.

El jurado, cuyo veredicto se hizo público cerca de las 14.30 horas, consideró probado por unanimidad que Antonio Gordillo asestó un "fuerte golpe" a Laura, que quedó inconsciente u obnubilada. A continuación se la llevó hasta el baño, donde le "asestó cuatro puñaladas con tanta fuerza que rompieron cartílagos y costillas". Unas cuchilladas que fueron "causadas con la intención de matarla". Posteriormente, la decapitaría y la cortaría un brazo para poder meter el cuerpo en una maleta y el resto de sus miembros en una bolsa.

Según el jurado, todos estos hechos los cometió Gordillo estando Laura "sin posibilidad de defensa", pero no creen que la descuartizara con la intención de "faltar al respeto" al cadáver, por lo que no consideran probado el delito de profanación de cadáver. En cuanto a los hechos que no consideran probados, el jurado estimó que no ha quedado probado que el acusado "aumentara el dolor deliberadamente", ya que las puñaladas se dirigieron todas al corazón, por lo que descartan el ensañamiento. Asimismo, descartaron toda posible eximente para el acusado, como la drogadicción, el que actuara bajo los efectos del alcohol o por obcecación; y que el procesado colaborara con la Policía, pues considera que en lo único que ayudó fue a localizar el cadáver.

Con el veredicto hecho público, al Ministerio Fiscal no le quedó más remedio que rebajar en cinco años su petición de pena, de 25 a 20 años, ya que se ha descartado la agravante de ensañamiento. Al eliminarse ésta, la pena podría oscilar entre 15 y 20 años, pero el fiscal, Luis Carlos Rodríguez León, pidió la máxima porque "el asesinato de Laura no es normal. La actitud inhumana, la saña y el daño deliberado fue más allá del necesario para acabar con una persona". "Su conducta debe ser condenada con una sentencia ejemplar", dijo.

El abogado que representa a la familia de Laura, José Estanislao López, también tuvo que rebajar su petición a 20 años, por los mismos motivos que el fiscal. El abogado de los padres de Laura también solicitó la pena más alta que podía para los que calificó como "un asesinato brutal, feroz, execrable, que se ha salido por completo de la crónica negra española". El abogado que representa al marido de la víctima, Marcos Cañadas, se adhirió a lo manifestado por el Ministerio Público y dijo que los 20 años le deben ser impuestos por "un principio de humanidad".

Por último, el abogado que defiende a Gordillo, Sebastián Polo, reclamó el mínimo legal , solicitando una pena "no superior a 15 años" y, en cuanto a las indemnizaciones, "el mínimo que estime el magistrado". Todas las partes, anunciaron posibles recursos ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) para aumentar la pena o, en el caso de la defensa, conseguir la absolución.

Con esta intervención el magistrado daba por terminado el juicio que quedó visto para sentencia, momento en el que se vivieron momentos de tensión, pues la familia de Laura no pudo contener más la emoción tras tantos días de juicios y se dirigió al asesino mostrándoles una foto de ella e insultándolo. "Mírala a la cara, asesino, animal, monstruo", le dijo Sandra Cerna colocándose ante Antonio Gordillo cuando éste iba a ser sacado de la Sala. La reacción del acusado fue agachar la cabeza, darse la vuelta y sentarse de nuevo, tras lo que Sandra Cerna le gritó "cobarde, mírala". El hermano de Laura, Thomas Cerna, también se dirigió a él en inglés diciéndole "asesino, estás maldito", mientras el hijo de Laura, Michael Curtis, le propinó diversos insultos.

 

La madre de Laura criticó de nuevo "las leyes de este país, que son un insulto para la vergüenza humana".

 

«La rebaja de un año a la condena del asesino de mi hija es un regalo»

Los padres de Laura Cerna han anunciado este lunes día 30/04/2012 que van a recurrir la sentencia de 19 años de cárcel para Antonio Gordillo

 

Sandra Cerna ha anunciado hoy que recurrirá la sentencia de 19 años de cárcel a la que fue condenado Antonio Godrillo, de 31 años, por el asesinato y descuartizamiento en Sevilla de su hija Laura en agosto de 2010, porque considera que la rebaja en un año de la condena fue un "regalo" al condenado.

En declaraciones a los periodistas, la madre de Laura Cerna ha criticado que el tribunal "regala" un año al autor del crimen porque aprecia que actuó con alevosía aunque no con ensañamiento, lo que supuso una rebaja de la pena en un año respecto a lo solicitado por el fiscal y las acusaciones particulares.

La madre de la profesora de inglés asesinada, cuyo cuerpo descuartizado fue arrojado al Guadalquivir, ha criticado que la sentencia aprecia "humanidad" en el condenado por ayudar a localizar el cadáver de su hija, una decisión que, sin embargo, ha atribuido a la "desesperación" del asesino porque estaba "acorralado como una rata".

Además, ha relacionado la reducción de la condena al caso Marta del Castillo por el hecho de que apareciera el cuerpo de su hija, lo que no ocurrió con la joven sevillana tras un gasto de 600.000 euros en su búsqueda.

"Si nos das el cuerpo, te damos un año de reducción de condena", ha resumido la madre lo ocurrido en el caso de su hija antes de afirmar que "ese regalo es un insulto a la memoria de nuestra hija y es una bofetada en la cara de sus familiares".

La madre de la norteamericana asesinada, una abogada residente en Miami (Estados Unidos), hizo estas afirmaciones leyendo un escrito que traía preparado junto a su marido, Thomas, que también leyó un escrito en inglés mientras su mujer traducía.

El marido, que asistió junto a su mujer a las seis sesiones del juicio, recordó los detalles del asesinato y aseguró, conteniendo la emoción, que Laura era su única hija y que su muerte tuvo consecuencias "devastadoras" para ellos.

La sentencia condena al autor del crimen a pagar una indemnización de 13.282,17 euros a cada uno de los padres y de 159.386,12 euros al marido de la víctima, que también ejercía la acusación particular, mientras que al hijo de Laura Cerna también se le indemniza con 13.282,17 euros al superar los 25 años.

El abogado de los padres de Laura Cerna, José Estanislao López, ha anunciado un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ya que considera que, al contrario de lo que dice el tribunal, sí hubo ensañamiento, aunque no va a apelar la absolución de Antonio Gordillo por un delito de profanación de cadáveres.