Sandra Palo era una joven española de 22 años, vecina de la localidad madrileña de Getafe, con discapacidad intelectual, que desapareció la madrugada del 17 de mayo de 2003 de regreso a casa tras haber ido a tomar algo con sus compañeros del taller ocupacional al que acudía. Ese día decide regresar temprano a casa, ya que su hermano recibía la Primera Comunión al día siguiente y avisa por el teléfono móvil a sus padres de que se encuentra en Plaza Elíptica a punto de tomar el autobús.

Asesinato

Mientras Sandra se encuentra esperando el autobús, se detiene un coche en el que viajan los cuatro ocupantes que más tarde serán acusados de su asesinato. Todos ellos con edades comprendidas entre los 14 y los 19 años.

Detienen el coche y convencen a Sandra para que suba amenazándola con un cuchillo a ella y a su ex novio y se dirigen hacia Getafe. A pocos metros obligan al ex novio a bajarse del coche y continúan el trayecto con Sandra, quien también intenta bajar pero es retenida por los ocupantes de los asientos traseros. Detienen el vehículo en un descampado en la carretera de Toledo.

Los cuatro ocupantes del coche deciden violar sin parar a Sandra fuera del vehículo, según ellos "para no manchar de semen". Cuando terminan, la víctima se incorpora con dificultades y trata de caminar para alejarse del vehículo pero los agresores deciden que si la dejan con vida puede identificarlos y ya tienen bastantes antecedentes policiales.

La golpearon con un palo en la cabeza y quedó inconsciente, no enterándose de lo siguiente que le pasó. El principal acusado, apodado El Rafita, sube al vehículo y lo arranca atropellando a la víctima hasta en siete ocasiones. Tras los sucesivos atropellos la víctima agonizante permanece en el suelo pero con vida, por lo que deciden acercarse a una gasolinera y comprar un bidón de gasolina con el que regresar al lugar en dónde aun permanece la víctima, rociarla y prenderle fuego para deshacerse de las pruebas. La víctima fallece a consecuencia de las graves quemaduras.

Sandra fue encontrada a la mañana siguiente por un camionero en una cuneta junto a una empresa de rótulos en el municipio de Leganés (Madrid).

El Citroën ZX rojo que se utilizó durante el crimen nunca fue localizado. Se piensa que lo quemaron y lo tiraron por un barranco.

Los autores del crimen fueron detenidos en junio de ese mismo año.

Según la autopsia, la víctima presentaba múltiples y graves lesiones, hemotórax bilateral, marcas de rodaduras neumáticas en la zona interior de los muslos, fractura de columna vertebral carbonización de casi la totalidad de su cuerpo, y una bolsa en la cabeza grapada al cuello con una grapadora que fue encontrada unos metros adelante.

 

Acusados

Los cuatro implicados acumulaban hasta el momento de su detención en junio de 2003 más de 700 denuncias por diversos delitos de faltas, robos y vandalismo.

Los acusados en el asesinato de la joven son cuatro menores:

  • Rafael García Fernández, El Rafita, miembro de la banda El chupete. Contaba con 14 años en el momento de su detención. Tenía antecedentes por haber disparado con una escopeta de perdigones a cuantos pasaban por una avenida de Villaviciosa de Odón, llegando a herir a varios viandantes que requirieron de asistencia sanitaria. Por el caso del asesinato de Sandra Palo fue acusado de secuestro, violación y asesinato y puesto en libertad del Centro de Internamiento El Renasco de Carabanchel, tras cumplir 4 años de condena.

Repercusión Mediática

Tras la muerte de Sandra Palo, su familia comienza la recogida de firmas para la solicitud de un endurecimiento de las condenas de los menores con una reforma de la Ley del Menor en España, llegando a lograr 1 millón de firmas.

Desde entonces su madre María del Mar Bermúdez ha concedido diversas entrevistas y protagonizado reportajes y noticias en la lucha por esta reforma del Código Penal hacia los menores en España.

La evolución del caso levantó un gran revuelo mediático y el planteamiento de las reformas para el endurecimiento de las penas de los menores delincuentes en España. Se organizaron manifestaciones, recogidas de firmas y en la actualidad se encuentra en funcionamiento la Asociación Sandra Palo (para la defensa de las libertades).

 

 

"EL RAFITA"

QUINTA DETENCIÓN

"El Rafita" se jacta de sus delitos: "¿Por qué voy a currar si gano más en media hora?

Tras su última detención, y ya van unas cuantas, "El Rafita" se jactó ante la Policía de que habían tardado bastante en cogerlo. Según cuenta , ahora también sabemos de que no trabaja ni lo pretende. "¿Para qué currar si gano más así?". El delito se ha convertido en su vida mientras se aprovecha de su impunidad.

"El Rafita" sigue siendo detenido una vez tras otra ante el estupor de la ciudadanía y la rabia de las familias de sus víctimas. De hecho, este individuo se jacta de sus robos ante la Policía sabiendo que al momento será puesto en libertad.

Sin embargo, no acaba ahí la cosa. Mientras algunos todavía creen en su reinserción él mismo se empeña en dejarles en mal lugar. "¿Para qué voy a currar por 800 euros al mes si en media hora me saco 2.000 euros?".

De hecho, cuando hay más de 4 millones de parados, El Rafita se permite el lujo de rechazar distintos puestos de trabajo. Una de las personas que conocen el caso afirma que "era de mecánico en un taller. A jornada completa. A él le pareció muy poca cosa el salario".

Su respuesta fue clara: "¿Qué necesidad tengo de estar todo el día pringao? Me saco casi el triple en un momento". De hecho, dicen que su negocio es redondo puesto que "quita el motor a coches de alta gama, después los coloca en otros vehículos y cobra por ello. Su negocio es redondo".

Rafael Fernández García, alias "el Rafita", fue arrestado tras una persecución por un polígono de Alcorcón. El asesino de Sandra Palo huía con una furgoneta robada minutos antes.

Según ha informado el Ayuntamiento de Alcorcón, el suceso ha ocurrido sobre las 09:30 horas, cuando un ciudadano ha avisado a un vehículo patrulla de la Policía de Barrio que vigilaba el Polígono Industrial Urtinsa de que un joven acababa de sustraer una furgoneta de reparto mientras su propietario realizaba labores de descarga. Tras pasar a disposición judicial fue puesto en libertad.

 

EL RAFITA EN BUSCA Y CAPTURA

 

La Policía le reclama por su presunta pertenencia a banda criminal, robo con fuerza y daños

 

Rafael Fernández García, alias «El Rafita», de 22 años, uno de los secuestradores, violadores y asesinos de Sandra Palo, ya está oficialmente en busca y captura por pertenencia a organización criminal. Es la primera vez que el condenado por la muerte de la joven getafense en mayo de 2003 está en esta situación, a pesar de la decena de delitos que ha cometido en apenas dos años, la mayoría por robos con fuerza de vehículos.

El motivo de la reclamación policial en vigor desde hace unas semanas obedece a su presunta participación en un clan familiar que sustrajo 215 coches que luego desguazaban para vender sus motores. En total, en el marco de la denominada operación «Ceniza», fueron detenidas una docena de personas, la mayoría primos suyos, y uno de sus hermanos y compañero de fechorías: Eduardo o «Pupu» o «Bubu», al que le constan más de una treintena de antecedentes a sus 26 años de vida. Rafael Fernández García y sus otros tres hermanos lograron huir, ya que sus compinches les dieron el «agua» (aviso, en el argot) cuando los agentes de la Policía Nacional estaban procediendo a sus arrestos. Así fue cómo consiguieron poner pies en polvorosa.

Base de operaciones

El dispositivo, en el que participaron también agentes de la Policía Municipal, desveló que la red llevaba a cabo las tareas de almacenaje y desmontaje de los turismos, que robaban a la carta, en apenas hora y media en el poblado marginal de La Cañada Real Galiana, su centro de operaciones. Utililizaban cuatro parcelas, una de las cuales pertenecía a un pariente de «El Rafita». Allí se refugiaba cada vez que quería quitarse de circulación.

La orden de busca y captura figura en los archivos policiales, de forma que, ante cualquier identificación de la que pueda ser objeto —sin necesidad de que delinca de nuevo—, al figurar la reclamación, sería detenido de inmediato y puesto a disposición judicial. Esta reclamación contra «El Rafita» significa que los agentes disponen de pruebas suficientes para imputarle uno o varios hechos delictivos. En este caso, serían el de pertenencia a banda criminal, robo con fuerza, robo de vehículo y daños. Y es que «El Rafita» jugaba un papel fundamental en la organización: era uno de los supuestos cabecilla del grupo que cometía los robos, tras el encargo de talleres y desguaces de Getafe, además de redes marroquíes que les compraban las piezas para revenderlas en su país. Asimismo, hacía labores de vigilancia durante las sustracciones y daba el «agua» cuando tocaba.

Conductor de confianza

Pero también funcionaba como conductor de confianza. La banda, siempre que cometía un robo, era escoltada por otro vehículo «lanzadera». Su misión era asegurarse de que no se encontraran con controles policiales que pudieran dar al traste con sus planes.

La parte más complicada de ese trabajo era la entrada en la Cañada Real, un enorme poblado sometido al constante celo policial, para lo que «El Rafita» utilizaba un «atajo» seguro desde Perales del Río (Getafe).

Experto conocedor de la zona (ha pasado media vida allí), solía conducir a sus cómplices por un camino que une el vecino municipio getafense con el asentamiento de Villa de Vallecas, donde la vigilancia es mucho menor. Así, se aseguraban de que ellos y su recién robada mercancía llegarían a su lugar de destino sin problemas.

Pese a esta habilidad, conviene resaltar que «El Rafita» carece de carné de conducir: una de sus últimas detenciones fue, precisamente, por un delito contra la seguridad del tráfico y en esa zona. Fue el pasado 14 de febrero. Rafael Fernández García (cambió el orden de sus apellidos por orden judicial tras quedar limpio su expediente como menor) cuenta ahora mismo con nueve antecedentes, seis de ellos por delitos contra el patrimonio.

La salvajada que cometió con Sandra Palo Bermúdez en mayo de 2003 ya no consta en su fichero policial. Se borró al terminar la pena impuesta el 25 de junio de 2010.