Caso Yeremi Vargas (10 de marzo 2007)  La lucha de Ithaisa Suárez comenzó el 10 de marzo de 2007, cuando en cuestión de minutos perdió al pequeño Yeremi Vargas, que en aquel momento contaba con 7 años de edad, en la localidad grancanaria de Vecindario. Desde entonces, el caso sigue siendo un mar de dudas aunque, tal y como declaró Ithaisa en una entrevista concedida a Caso Siete, las autoridades siguen trabajando sin descanso. La joven madre relató sus últimas impresiones y habló sobre algunas de las hipótesis que se han barajado en los medios de comunicación.
“Por ahora no hay nada nuevo. De momento se trabaja en varias hipótesis pero la policía tiene que hacer su trabajo desde el aire porque nadie vio nada” aclara Ithaisa de forma prudente al referirse al trabajo que está llevando a cabo un equipo especial de la Guardia Civil, que se dedica en cuerpo y alma al caso.
De todas formas, se muestra muy esperanzada con el trabajo que están llevando a cabo los expertos.” Hasta ahora lo que han prometido siempre lo han cumplido. Todas las semanas se comunican conmigo” asegura.

¿Red de pedocriminales en Canarias?
Las primeras hipótesis parecían apuntar a una posible red de pederastas que habría estado operando en las islas, tal y como señalaban algunos medios. La publicación de un artículo por parte de Interviú, en abril de 2007, en el que se aseguraba que numerosos ciudadanos británicos afincados en Gran Canaria con antecedentes criminales de abuso de menores, estaban siendo investigados, despertó cierta alarma social ya que muchos padres empezaron a considerar las calles canarias un hervidero de pederastas.
En el citado artículo se aseguraba que Scotland Yard había facilitado una lista de 28 súbditos británicos con antecedentes pedo-criminales que podrían haber estado en Gran Canaria el día de la desaparición de Yeremi. Poco tiempo después empezaron a producirse algunas detenciones.
Así, en agosto de 2007, se detuvo a D.J.M.P., vecino de Vecindario y propietario de un furgón blanco, al que la autoridad judicial impuso una orden de alejamiento de 500 metros respecto a las viviendas de varias menores. En enero de 2008, M.R.C. pasó a disposición judicial tras el intento de secuestro de una niña de 11 años, situación que pudo evitar la madre de la pequeña. Lo mismo ocurriría con dos ciudadanos escoceses, de 46 y 31 años, detenidos enero de 2008 en Gran Canaria, y que tenían antecedentes penales por haber abusado de 6 menores en Escocia.
Sin embargo, Ithaisa se muestra muy escéptica en torno a esta línea de trabajo. “Yo creo que no tiene ninguna relación con el caso. Que venga un pedófilo a mi casa a llevarse al niño no tiene sentido. Yo lo descartaría”. En opinión de la madre, podría tratarse de un secuestro, en la línea de lo que ocurriera con la austriaca Natascha Kampusch.
No se cierra a la posibilidad de que Yeremi pudiera estar fuera de la isla. Opina que “es posible que al niño lo hayan sacado de forma ilegal”.
Parece que la colaboración ciudadana será clave a la hora de resolver el caso pero a nadie se le escapa que han pasado más de cuatro años desde que Yeremi desapareciera y que muy posiblemente sus rasgos físicos hayan cambiado sustancialmente haciendo difícil su reconocimiento, si nos atenemos a la imagen del niño que se ha divulgado masivamente en la calle, en los medios de comunicación y en internet.
Parece lógico que debería poderse disponer de un retrato robot que contemple la fisiología actual del desaparecido.



Llamadas de videntes
A pesar del aparente punto muerto en el que parece encontrarse la investigación, el teléfono de Ithaisa sigue recibiendo llamadas, muchas veces se trata de gente que dice haber visto a un niño que se parece mucho a Yeremi. “Desde el principio estoy recibiendo llamadas. Suele ser gente anónima, gente que dice que le parece haber visto al niño. Todavía las recibo. Pero suelen ser pistas equivocadas. Generalmente, le paso estas llamadas a la policía y ellos lo investigan” afirma.
Entre la variedad de llamadas que recibe Ithaisa, sorprende descubrir que algunas proceden de videntes que ofrecen sus servicios. “Me llaman diciéndome que han tenido una visión. Es gente que lo hace de buena fe” revela. Más puede sorprender que las fuerzas de seguridad del estado tengan en cuenta estas informaciones ya que “prefieren no desechar ninguna pista“.
Ithaisa destaca el apoyo de la gente de la calle. Parece que éste es un aspecto fundamental para poder seguir adelante con su lucha. “La gente está bastante volcada todavía. Siguen con los carteles. Ahora estamos moviendo carteles por Facebook. Se ponen en contacto con nosotros incluso de Chile y de México”.
Pero es el padre de la joven el que continúa la búsqueda diariamente, sin descanso alguno. “Mi padre sale casi cada día a buscarlo. Siempre está pensando algo. Es como una obsesión para él. A no ser que esté enfermo, sigue buscando” asegura.
Es el hecho de que la búsqueda del niño no haya caído en saco roto lo que anima a su madre a seguir adelante. De alguna manera, Yeremi está muy presente a través de la gente, de las campañas, de la investigación policial, de las llamadas…Como ella misma concluye, “la esperanza no decae”.

El móvil sexual resurge en el ‘caso Yéremi Vargas’

La Guardia Civil investiga a tres pederastas escoceses, dos de ellos en prisión

Los agentes se desplazaron en octubre a Escocia para tomar declaración a los tres investigados

 
           
 

 

Fotografía difundida por la Guardia Civil de dos de los tres pederastas. / EFE

 

La Guardia Civil investiga la relación de tres pederastas escoceses, dos de ellos condenados por abusos y homicidio, con la desaparición hace seis años en Gran Canaria de Yéremi Vargas, que entonces tenía siete años. Los dos hombres ahora encarcelados —William Hugh Lauchlan y Charles Bernard Doyle O'Neill— estaban en el punto de mira de los agentes desde marzo de 2007, pero no fue hasta el año pasado cuando varios testigos los situaron en el barrio de Vecindario donde se vio por última vez al niño, según informaron fuentes de la investigación.

Varios agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil viajaron en octubre a Escocia para tomar declaración a los tres investigados. Estos, sin embargo, se negaron a verse con los agentes españoles y tampoco contestaron preguntas de la policía británica sobre la desaparición de Yéremi. Sí se prestaron a testimoniar sobre la desaparición en Portugal de la niña inglesa Madeleine McCann en mayo de 2007. “En ese caso no tienen nada que temer porque no estuvieron allí”, aseguran desde la Guardia Civil.

Yéremi Vargas desaparición en 2007.

Los tres hombres se encontraban en la isla canaria cuando Yéremi desapareció. Según la investigación, que ha manejado el móvil sexual como principal hipótesis, Lauchlan, de 36 años, y O'Neill, de 50, son pareja y habían sido detenidos en Altea (Alicante) en 2004. España colaboró entonces con la policía británica, que los buscaba por su presunta implicación en varios casos de abusos.

Cuando los agentes españoles los capturaron, los dos hombres se encontraban con un menor que se había fugado voluntariamente con ellos. Fueron enviados a Reino Unido, donde cumplieron condena hasta 2006. En la cárcel conocieron a Ewan McDonald Wilson, de 62 años, el tercer hombre investigado por la Guardia Civil. Este, activista de una ONG, los visitaba con frecuencia y les proporcionaba ayuda económica.

Tras recobrar la libertad, Lauchlan y O'Neill se mudaron primero a Tenerife y poco después a Gran Canaria, donde crearon una empresa de limpieza junto a Wilson, que, aunque viajaba a la isla a menudo, seguía viviendo en Reino Unido.

 

“Algunos de sus conocidos sospechaban de ellos, ya que siempre estaban con niños que decían que eran sus sobrinos. Cuando Yéremi desapareció, nos alertaron, pero los hombres vivían más al sur en la isla y hasta 2012 nadie los situó en la localidad del niño”, relata un portavoz de la Guardia Civil. Los agentes intentan relacionar a los sospechosos con dos coches que merodeaban en la zona donde desapareció el niño. La imagen de ambos se difundirá en Reino Unido, ya que muchos escoceses residían en Canarias.

El Teniente Hidalgo habla sobre Yéremi Vargas: "No sabemos si está vivo o muerto"

 

  • "Hay veces que pienso que sí y hay otras que no. Tampoco hay nada que me haga pensar que está muerto. No hay ninguna prueba", afirma José Miguel Hidalgo.
  • "Hay tres línes de invesigación "calientes" abiertas. La cuarta es la de los pederastas escoceses, que esperamos poder descartarla próximamente", agrega.

   

                      

 

Siete años han pasado desde que una mañana de sábado normal, como otra cualquiera, el pequeño Yéremi Vargas desapareciera sin dejar rastro. Nada se sabe de lo que pudo pasar con aquel niño de 7 años que en menos de cinco minutos, en un pequeño despiste, dejaba un vacío en su familia que hasta ahora no se ha podido llenar.

El teniente de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, José Miguel Hidalgo, atiende a Teinteresa.es en su despacho en Madrid. Con una sonrisa cansada cuenta cómo han sido todos estos años de búsqueda. Asegura que nunca han perdido la esperanza y que “nunca dejarán de buscar al niño”.

Hidalgo no quiere pensar que Yéremi está muerto. “Hay veces que pienso que sí y hay otras que no. Tampoco hay nada que me haga pensar que está muerto. No sabemos si el resultado ha sido fatal pero no hay ninguna prueba de ello en la zona ni nada”, detalla.

Los casos de desapariciones de menores no son precisamente fáciles y por ello nunca se archivan, al menos hasta que no se resuelven o prescriben.

“Nosotros somos una articulación que no dependemos de una demarcación territorial que entren casos continuamente. Los casos que tenemos no los cerramos nunca. Se quedan abiertos hasta que se solucionan. Además en el tema de los menores hay mucha sensibilización en este país. Los de adultos tampoco se abandonan, aunque son más autodefendibles de una amenaza externa, pero un niño no”, explica el teniente.

Cuatro líneas de investigación abiertas

Yéremi tendría ya 14 años. La Guardia Civil ha trabajado en muchas líneas de investigación que han llevado una y otra vez a callejones sin salida, pero a día de hoy, mantiene cuatro abiertas “calientes” en las que tienen puestas todas sus esperanzas.

Una de ellas es por todos conocida desde hace unos meses. Los agentes llevan nada menos que desde 2007 tras las huellas de dos pederastas escoceses que coincidieron en las Islas Canarias en el tiempo en el que Yéremi desapareció.

Los dos hombres ahora encarcelados, William Hugh Lauchlan y Charles Bernard Doyle O'Neill, estaban en el punto de mira de los agentes desde marzo de 2007, pero no fue hasta el año pasado cuando varios testigos los situaron en el barrio de Vecindario donde se vio por última vez al niño, según informaron fuentes de la investigación.

Hidalgo revela que esta línea no es la principal y que esperan poder descartarla próximamente. Destaca que al principio no quisieron prestar ningún tipo de colaboración pero “la semana pasada se pusieron en contacto con nosotros la autoridades españolas en reino Unido porque al menos uno de ellos quiere hablar con nosotros. Solo es cuestión del tiempo que el otro sospechoso hable también”.

Del resto de líneas, nada se puede contar. El veterano teniente explica que “no deben saber por dónde estamos mirando, no nos interesa”.

El contacto con Ithaissa y su familia es permanente

La Guardia Civil nunca se olvida de la familia de los desaparecidos y su sufrimiento continuo. Semana tras semana, los agentes hablan con Ithaissa, la madre del menor, los abuelos y el padre biológico del pequeño.

El teniente de la Guardia Civil reconoce que él lleva varios meses sin hablar con la madre del niño por otros casos que ha tenido entre manos, como el de la niña musulmana que rescataron hace algo más de un mes en Bolivia, pero que su equipo la llama todas las semanas.

Resignado, asegura que Ithaissa lo lleva “lo mejor que puede” y tiene “mejores y peores momentos, pero ahí está la mujer, sacando adelante a sus otros dos pequeños”.

La madre de este pequeño contaba a teinteresa.es en el aniversario de la desaparición de su hijo que “es como si se hubiera parado el tiempo ese día. Todavía no me puedo creer que se cumplan siete años”. Este aniversario, como todos, ha sido duro, pero es un día más que vivir con el dolor de no saber nada.

"He intentado aprender a vivir con ello, por mis hijos, sin medicación, sin ansiolíticos, pero no puedo, no puedo. Me vengo abajo. Ellos cuando ven que estoy mal se ponen tristes y nerviosos. El chiquitito a veces necesita atención y yo no se la puedo dar, se la da su padre", explica con aflicción Ithaisa.